No se trata de liberarse del tiempo del reloj, que siempre corre igual, como un tiempo externo. Sí, necesitamos elaborar nuestro tiempo interno, el que fundamenta nuestros ruidos y capacita nuestros silencios; el que se hace largo o resulta corto; el que se escapa o nunca pasa. Éste está sostenido por tensiones y pretensiones, por un cúmulo bien tejido de memorias, programaciones y proyectos.
¿Es posible un tiempo sin memoria y sin proyecto ni proyección? es decir, ¿sin pasado ni futuro?¿sólo un ahora?. Si en un momento determinado, podemos olvidar el pasado, no anticipar el futuro ni planificar nada. Si podemos vivir el presente sin intentar apresarlo, ni interpretarlo, algo puede cambiar. Puedes decirte lo que los filósofos de la meditación enseñan: "Estoy sentado. No estoy haciendo nada. No voy a hacer nada durante cinco minutos" me tranquilizo.
¡Se trata tan sólo de ser! Ser ya somos, claro, pero, ¡no sabemos ser!
Siente, aunque sea durante cinco minutos, que el presente existe, que eres ahora, sin evadirte. Eso es todo, por ahora. Asegúrate de que no te va distraer el teléfono, ni una llamada a la puerta o un repentino impulso a moverte y a hacer de repente lo que no has hecho en años. El mundo puede esperar cinco minutos... No va a pasar nada. O tal vez sí. Porque en esa alerta no actividad al mundo, le está naciendo una criatura nueva.
No quieras entender...; que la cabeza no desaloje tu corazón... HE DICHO

