Me gustan los monasterios , un impulso inexplicable me conduce a estos lugares retirados y apartados del mundo, de los cuales, dicho sea de paso, están ubicados en los parajes mas hermosos de la tierra.
Me gustan los monasterios, porque en ellos parece que el tiempo haya quedado detenido, disfruto con ese aroma mórbido que envuelve sus edificaciones ramificadas, con esa mezcla odorifera de legazos que rezuman eternidad, de galerias húmedas de tanto fregar y de incienso volatilizado.

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